El trabajo de Roy Ferdinand es una radiografía social de la situación y los problemas que se vivían en el barrio de Nueva Orleans donde pasó gran parte de su vida. De niño, Ferdinand pasaba las horas dibujando comics en sus cuadernos. Dejó la escuela y se unió a una pandilla, tomando trabajos que iban desde asistente de morguista hasta pinta carteles e incluso pasó una época en el ejército. No fue sino hasta la década de los ochenta que se asumió como artista autodidacta de tiempo completo. Al no tener estudio, usaba cualquier soporte para trabajar y empeaba colores para niños chiquitos, así como plumones y lápices de colores. Sin una formación académica que lo ayudara, sus pinturas mostraban escenas diarias de la calle que, normalmente, tocaban temas violentos y decadentes. Roy falleció de cancer a los 45 años, dejando un legado documental fantástico.





