Tom nació en Escocia al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, lo cual lo llevó a pensar que el estado bélico mundial era el más natural. Solía divertirse haciendo pequeñas esculturas de plastilina mientras se escondía en el refugio anti-bombas con sus padres. Aquellas impresiones de la guerra lo dejaron marcado de por vida. Terminando este episodio, su familia se mudó a Coney Island en Nueva York. Este acto, junto con su experiencia en Escocia, forjaron las bases para su creación artística tan poco ortodoxa. Las piezas de Duncan son una mezcla entre el aspecto divertido e infantil de Coney Island, con los horrores de la guerra. Se tratan de instalaciones que dan la impresión de parques de diversiones, en donde los niños y las niñas suelen estar en situaciones violentas o, por ejemplo, traer máscaras de gas. Muchas de sus obras están en cajas con frente de vidrio que se pueden abrir, exponiendo sus propios traumas y memorias.






