Paul nació en Bélgica y desde joven tuvo problemas sociales tanto con su familia como con la escuela, dejándola a los 13 años sabiendo solo leer y escribir. En el campo comenzó a beber mucho y a volverse muy irritable, teniendo desplantes de rebeldía y agresividad. En la Segunda Guerra Mundial trabajó haciendo ferrocarriles en Alemania, lo cual hizo que Bélgica lo viera como un traidor a su regreso, mandándolo al psiquiátrico de Les Marronniers en Tournai. Sin embargo, a pesar de haber sido internado, Bélgica necesitaba campesinos y lo regresaron a trabajar. Finalmente, en 1978 lo diagnosticaron como esquizofrénico y fue mandado al centro para adultos con dificultades de aprendizaje, La Pommeraie Centre, donde comenzó a pintar a la edad de 70 tras 12 años de atender los jardines. En el taller de creatividad, Dunhem dio rienda suelta a su nueva afición y usando crayones, tinta, óleo y pastel en papel, produjo una enorme cantidad de obra. Se puso como meta crear seis obras todos los díás por el resto de su vida. De primera impresión, uno podría pensar que varias de las imágenes masculinas que pinta de Paul son casi idénticas, pero bajo buena inspección, notará que hay sutiles diferencias que marcan estados de ánimo únicos. Además de este tema, Dunhem gustaba de pintar puertas, pájaros y molinos.






