Nació en una pequeña granja en Virginia, pero se mudó a Carolina del Norte a los diez años para trabajar en la industria tabacalera. Desde muy joven Willie Raymond Coins tuvo sueños proféticos, aunque no los reveló por mucho tiempo. En 1950 compró su propia granja, donde vivió con su familia hasta que se retiró. Después de eso comenzó a tallar rocas de río inspiradas en artefactos que encontraba por la zona. Al principio tallaba diseños de indios norte americanos, pero luego simplemente trabajaba a partir de la forma que le sugería la piedra o trozo de madera que estuviera labrando. Usando cinsel, cuchillos y lijas, producía formas de animales, ángeles, personas y bebés. A veces usaba piedras tan grandes que llegaban a pesar más de 300 kilos. Siendo un hombre muy religioso, Coins estaba seguro del poder proféticos de sus sueños, así que comenzó a labrarlos en las piedras para llevar registro. Coins dejó de trabajar en 1990 por su avanzada edad y por falta de más inspiración. En 1995 recibió el Folk Heritage Award de Carolina del Norte por su obra.




