Nek Chand pasó sus primeros años en lo que es ahora Pakistan, pero tuvo que huir con el resto de su familia hindú a India cuando enfrentaron problemas políticos en su país. Siendo un hombre muy espiritual, a Chand le obsesionaba el misticismo de las piedras. En 1958, mientras trabajaba supervisando las obras de la ciudad de Chandigarh construida por Le Corbusier, comenzó a recolectar piedras de todos los tamaños y trozos de materiales industriales. Por años trabajó en secreto en lo que serían sus Jardines de Piedra, inaugurados en 1976. En este sitio ha instalado más de 2000 esculturas usando objetos reciclados como partes de bicicletas, tenedores y marcos de madera, unidos por cemento y mezcla de arenas. Después cubre todo con piezas de vidrio o trozos de mosaico y aveces le pone conchas como ojos a sus personajes. Además de estas esculturas, hizo cientas de piezas de cerámica horneada, así como muñecos y muñecas de trapo ultra-coloridos que usaba en sus ceremonias y rituales.





