Desde muy joven en Pennsylvania, William Alvin Blayney mostró interés por el dibujo. También, cuando formó parte de las fuerzas aéreas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial, fue conocido por pintar caricaturas sobre el costado de las naves. En la década de los cuarenta sufrió una transformación religiosa radical, convirtiéndose en predicador Pentecostal y dejando atrás a su esposa y su trabajo como mecánico. Comenzó a pintar para ilustrar sus sermones, haciendo hincapié en la relación que varias predicciones bíblicas tenían con eventos históricos del momento. Constantemente le advertía a sus escuchas sobre la importancia de arrepentirse antes de que regresara Jesús a la tierra. Sus pinturas seguido incluyen texto y trademarks, así como paisajes y figuras fantásticas alusivas a las de William Blake (casi su homónimo). Cuando comenzaron a invitar a Blayney a exposiciones, él vio esto como una manera de difundir sus enseñanzas religiosas, a pesar de estar completamente obsesionado por el tema de los derechos de autor.



