otras voces del ver

Art brut Por: Dana Blanco

danitablanco@gmail.com

ALEXANDER LOBANOV (1924-2003)

Alexander Pavlovitch Lobanov nació en la región de Yaroslavi en Rusia. A los siete años sufrió un ataque de meningitis que lo dejó sordo y sin habla. Dadas sus circunstancias, Alexander fue un alumno difícil y por esto su familia lo tenía que cambiar de escuela constantemente. Finalmente, se acabaron las escuelas de su comunidad y tuvieron que desplazarse a otro pueblo. Su mala adaptación y sus frecuentes arranques de violencia terminaron por meterlo en un asilo psiquiátrico a la edad de 23. A pesar de irse calmando con el tiempo, su aislamiento progresó tanto que lo diagnosticaron con autismo. Fue tras siete años de tratamiento y bajo la guardia del doctor Vladimir Gavrilov que Alexander comenzó a pintar su serie de retratos con armas. Al principio era extremadamente celoso y privado con su trabajo; gracias a la terapia pudo obtener la confianza necesaria para mostrar sus obras a un publico mayor, cada vez más interesado. Desde un principio su tema central fueron los rifles y las armas, en general, y -aunque experimentó con otros soportes, como la fotografía- su temática jamás cambió. El trabajo del prolífico Lobanov conlleva una fuertísima influencia de la estética comunista que lo rodeó toda su vida. Insignias, banderas, estrellas, medallas, lemas y muchas pistolas; estos son los elementos visuales del mundo tremendamente armado, pero sorprendentemente estético de Alexander Lobanov. 

Imágenes vía: Galerie abcd, Paris

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GEORGES LIAUTAUD (1899-1991)

Herrero de profesión, Georges Liautaud solía hacer cruces de acero decoradas con motivos Voodoo y las ponía sobre tumbas en su ciudad natal, Croix-des-Bouquets, epicentro del credo Voodoo. Estas particulares cruces fueron descubiertas en los años 50 por el pintor y coleccionista americano, DeWitt Peters, quien le sugirió que comenzara a hacer “obras de arte”. El herrero empezó a forjar enigmáticas esculturas bi-dimensionales, cortando y arrancando pedazos de tambos de gasolina. A pesar de haber hecho retratos de vez en cuando, su trabajo se enfoca mayoritariamente en el tema de las deidades Voodoo (loas). Sus esculturas muestran ceremonias, posesiones del cuerpo (simbolizadas por un caballo) o entidades del panteón voodoo como los gemelos sagrados y Ezili, el espíritu femenino del amor y la creatividad. Tras haber expuesto en el MoMA de Nueva York, a Liautaud se le considera como el mayor escultor haitiano del siglo XX. 

BILL TRAYLOR (1854-1947)

Bill Traylor nació esclavo en una plantación de Alabama. Después de la Guerra Civil ganó su libertad, pero decidió continuar trabajando en el campo, en la misma plantación de siempre. A los 84 años se fue de la plantación, ya que sus ex-dueños habían fallecido y sus aproximadamente 20 hijos se habían mudado a distintos pueblos. Él, junto a su esposa, se fue al pueblo de Montgomery y consiguió ser empleado como zapatero, aunque su artritis agudizó y ya no le permitió a su cuerpo seguir trabajando. De ahí en adelante, vivió en unas bodegas en la parte trasera de una funeraria y comenzó a dibujar sobre papel y cartón encontrado. Charles Shannon, un artista local, adquirió gusto por su obra y se ofrecía a comprarle material para que pudiera seguir creando; más tarde, logró mover su obra a tal nivel que incluso vendió algunos de sus cuadros al MoMa de Nueva York. Sus piezas muestran a personajes que veía mientras se sentaba en la calle diariamente a ver la gente pasar; también representan algunas de sus memorias de la plantación. En los “lienzos” que encontraba perfiló su estilo personal, casi siempre mostrando a un solo personaje principal coloreado en un solo color (o a varios rodeando una figura central). De 1939 a 1942 produjo cerca de 1,500 obras y se logró posicionar como uno de los representantes más importantes del arte folklórico autodidacta.

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AUGUSTIN LESAGE (1876-1954)

Augustin Lesage nació en el seno de una familia minera a las afueras de Lille, al norte de Francia. Su hermqnq chica muere cuando él tiene siete años y su madre fallece siete años más tarde, por lo cual tuvo que empezar a trabajar y mantenerse desde muy joven. Tras estar bajo tierra en las minas de carbón por muchos años, una tarde de 1911 escuchó una voz que le decía claramente: “Un jour, tu seras peintre” (un día serás pintor). Desde entonces, las voces que le hablaban fueron advirtiéndole de sus poderes espiritistas. Lesage acudió a las tablas y a la escritura automática para comunicarse con espíritus fuera de las minas y saber si debía hacer caso a las voces. Entre los espíritus con los que se comunicaba estaba el de Marie, su pequeña hermana, que había fallecido a los tres años. Las tablas y las escrituras le dijeron que era imperativo que siguiera las órdenes de las voces aunque, al principio, pudieran parecerle extrañas. 

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Las voces lo guiaron a comprar material para empezar a pintar y Lesage seguía al pie de la letra cada una de sus instrucciones. Augustin no tenía ninguna experiencia previa en cuanto a la pintura, por lo cual el primer lienzo que compró fue gigantesco (nueve metros cuadrados); las voces le dijeron que no se preocupara y, por lo tanto, el gran formato fue su soporte predilecto. Su mano era guiada por las voces y su primera trabajo, comenzado por la esquina derecha y terminado en la esquina inferior izquierda a manera de máquina de escribir inversa, muestra una detalladísima construcción arquitectónica de proporciones enormes. Esta era su manera de trabajar: Augustin iba de cierta manera “escribiendo” de derecha a izquierda, pero las voces no le permitían ver una el resultado final hasta que estuviera terminado, entonces el lienzo estaba enrollado como pergamino y se iba abriendo mientras pintaba. “Es como trabajar sin trabajar,” solía decir. 

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Al principio, Lesage no firmaba sus obras, pero más tarde comenzó a hacerlo bajo el nombre de “Leonardo da Vinci”. Más tarde fue desarrollando un estilo perfectamente simétrico, en la representación de construcciones monolíticas con temas egipcios y orientales. “Entre más pintes escenas egipcias, más cerca estarás de conocer esas tierras,” le decían las voces. Y efectivamente, en 1939 tuvo la oportunidad no solo de visitar Egipto, sino de entrar a una tumba llamada Menna (cerca de Luxor) y encontrarse sobre un muro la misma escena que él había pintado unos meses antes. 

A pesar de ser una figura central en el Art brut, su obra casi no se ha visto expuesta en el extranjero, lo cual es una verdadera pena porque, a mis ojos, es una de las experiencias más impresionantes para cualquier amante del arte espiritista. 

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PAVEL LEONOV (1920-2011)

Pavel Leonov nació en un pequeño pueblo en la región rural de Orel, en Rusia. Se vio forzado a escapar de su casa a muy temprana edad, ya que su padre era tremendamente violento y abusivo. Así, comenzó a vagar a pie por el territorio ruso, obteniendo trabajos azarosos y terminando en la prisión un total de tres veces. Le tomó casi cuarenta años asentarse, y lo hizo en un pueblo llamado Mekhovitsy, donde se dedicó de lleno a la pintura. A sus pinturas les llamaba “construcciones”, y casi siempre estaban arregladas como si fueran puestas en escena de alguna obra de teatro; enmarcadas, con una tira de cielo por encima (muchas veces con pájaros o aviones). Utilizaba cualquier soporte y todo tipo de pintura que pudiera encontrar para realizar sus trabajos.

Imágenes vía: http://pavelleonovpaintings.com/

CHARLES STEFFEN (1927-1995)

Charles Steffen nació en Chicago y estudió dibujo e historia del arte en la década de los 40 en el Illinois Institute of Technology. Sin embargo, en en 1952 sufrió un colapso mental que lo llevó a un hospital psiquiátrico, en el cual fue tratado con electroshocks por esquizofrenia hasta 1963. Siguió dibujando mientras estaba internado y, al salir, no pudo conseguir ningún tipo de trabajo, por la cual continuó haciendo obra a un ritmo vertiginoso en casa de su madre, donde también vivía su hermana Rita. Si no dibujaba, pasaba los días caminando por la casa bebiendo y fumando. Por décadas se dedicó a hacer dibujos en papel acartonado sin que nadie realmente le diera importancia. Los personajes de sus obras poco a poco se fueron transformando, terminando en una especie de quimera entre hombre, mujer y planta (flor de girasol, para ser precisos); al paso del tiempo, también fue introduciendo texto con mayor frecuencia. Este es un clásico ejemplo de sus escrituras al margen de la obra:

“I’m an art school drop out stoped [sic] going to classes, became mentally ill, spent foreteen [sic] years in elgin state hos, made crayon drawing of the men on the ward, good, small, nice, I wish I had them, I wish I was dead, chas.”

Aquí otro ejemplo: 

“Mother is a real sweetheart to me a man relizes [sic] that as he gets older, like at the age of sixty-one she always help me out finanicaly [sic] no else in the family ever did, brothers or sisters I felt I was a bad son when I was younger, lazy, a spend thrift [sic] like I am now, what a hell of life I have lived, I am sorry for all of it but, my sister says sorry doe not help, I guess not but I wish it did god help me in the few years I got left.”

En 1994 muere su madre y venden la casa donde vivía, así que se fue a un pequeñísimo cuarto en una casa de retiro para adultos mayores, donde murió tan solo un año después. La hermana le había ordenado a Steffen que destruyera toda su obra, ya que era un peligro y podía causar un incendio. A pesar de que todo el trabajo anterior a 1989 sí fue destruido, Charles le regaló varios dibujos a un sobrino que había mostrado curiosidad en su trabajo en algunas ocasiones. Toda la obra que hoy se conoce se mantuvo guardada en la bodega de este sobrino hasta 2006. Hoy en día, uno de los pocos retratos que nos quedan de Charles es una grabación que hizo él mismo (con su voz rasposa dañada por tanto fumar) leyendo el “Jabberwocky” del Through the Looking-Glass de Lewis Carroll. 

Charles Steffen (1927-1995) y Henry Darger (1892-1973) nunca se conocieron, a pesar de haber vivid en el mismo barrio en Chicago. La conexión entre la obra de ambos es posthuma, pero a los dos se les considera como pilares del art brut y outsider. La Colección de art brut en Lausanne va a dedicar una retrospectiva a la obra Steffen este próximo 2013. 

GERARD LATTIER (1937)

Gérard Lattier nació en la ciudad francesa de Nimes en 1937. A los siete años perdió a su padre de manera trágica y él, por su parte, tuvo que lidiar con un fuerte ataque de meningitis. Lattier pudo asumir su situación y salir adelante enseñándose a si mismo a dibujar y descubriendo su propio mundo visual, en el cual se ha inmerso desde entonces. Para la adolescencia, ya había llenado decenas de cuadernos con sus clásicas “caricaturas” y visiones siniestras. Continuó pintando, incluso dentro del hospital psiquiátrico, al cual lo enviaron tras rehusarse a participar en la guerra contra Algeria. En 1965 Gérard tuvo una crisis nerviosa y su consecuencia fue la pérdida casi total de la vista por más de un año. Sin embargo, él siguió trabajando con aún más detalle, incluyendo elementos textuales y materiales poco convencionales, como el cuero. Su pintura tiene un componente autobiográfico, pero sobre todo se dedica a representar y criticar escenas bélicas y religiosas.

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PAUL LAFFOLEY (1940)

Paul Laffoley creció en una familia católica-irlandesa tremendamente conservadora en Boston, Massachusetts  Se dice que su primera palabra fue “Constantinopla” a los seis meses de edad y que, posteriormente, pasó cuatro años sin hablar. Tras ir a escuelas públicas, sus habilidades lo llevaron a hacer una carrera en la prestigiada Brown University, de la cual se graduó con honores a pesar de haber recibido ocho tratamientos de electroshock por su estado mental inestable. Más tarde se fue a hacer una maestría a la gran Harvard Business School, donde su padre daba clases de leyes. Efectivamente, tuvo una educación del más alto nivel, pero lo acabaron expulsando de sus estudios de post-grado por sus ideas poco convencionales. 

A partir de entonces, en los años 60, ha rentado un estudio de 5x9m bautizado como el “Boston Visionary Cell”, en el cual se ha dedicado a crear sus más de 800 obras. Su trabajo refleja sus ideas, tanto filosóficas como científicas, en diagramas hechos para describir el funcionamiento del universo. Las pinturas que hace son producidas con varias técnicas (desde óleo hasta plumones), pero casi todas son a gran escala y cuentan con un altísimo grado de complejidad visual. 

En 1992, durante un estudio de salud rutinario, le descubrieron una placa de metal en el cerebro, cerca de la glándula pineal. Los investigadores del “Local Mutual UFO Network” dijeron que descubrimiento era un “laboratorio alienígena de nanotecnología”. Desde entonces, Laffoley cree que su implante tiene procedencia extraterrestre y que de ahí vienen las ideas para sus obras. Paul ha notado que las revelaciones que tiene vienen casi siempre de un estado de ensoñamiento lúcido, que le brinda inspiración para trabajar. 

NORBERT KOX (1945)

Norbert H. Kox nació en el estado de Wisconsin, en los Estados Unidos, al final de la segunda guerra mundial. Siendo miembro de los “Outlaws”, una banda de motociclistas, comenzó a trabajar pintando de manera autodidacta sobre motos y coches y, más adelante, basura y objetos encontrados. Le costó mucho trabajo dejar la pandilla y, de hecho, solo lo pudo hacer reemplazando ese apego con una ferviente devoción religiosa. Kox descubrió que no creía en gran parte de las ideas del cristianismo tradicional y que prefería su propia interpretación de los escritos. Se inscribió al ejército y con la ayuda de algunos tutoriales de dibujo, comenzó a pintar formalmente. De 1965 a 1975, Kox pasó por un periodo de aislamiento religioso, viviendo como un recluso en su propia ermita al aire libre llamada “Gospel Road”. Al regresar a su ciudad natal, Green Bay, continuó trabajando en sus imágenes apocalípticas. Su obra, caracterizada por la épica lucha entre el bien y el mal, también nos muestra su interpretación de textos sacros y un constante cuestionamiento a la veneración de ídolos “falsos”.

JOHANN KOREC (1937-2008)

Johann Korec nació en 1937 en Viena. Tras una infancia pasada en diversas instituciones mentales, logró conseguir algunos trabajos en el campo, a pesar de su maniaco-depresión e hipomanía (estado afectivo caracterizado por un ánimo persistentemente expansivo, hiperactivo y/o irritable). En 1958 fue trasladado al famoso Instituto Gugging, donde comenzó a experimentar con la terapia artística. Los doctores notaron qué tan involucrado estaba y lo pasaron al Gugging House of Artists, donde empezó a desarrollar su estilo pictórico tan particular. Creó sus primeras obras en los años 60, comenzando con la copia de modelos encontrados en los periódicos desarrollando, en el curso de los años, su propia técnica estética. Sus obras constantemente muestran a dos personas -generalmente desnudas y en poses íntimas o situaciones eróticas-  con texto por debajo describiendo la escena. De vez en cuando hay animales en su trabajo, pero es la sexualidad humana (sin duda) lo que más le interesaba. El conjunto de sus obras se podría considerar como una especie de diario, ilustrando una larga historia de amor, al estilo de Aloïse Corbaz. 

Imágenes vía: Galerie ABCD

ROSEMARIE KOCZŸ (1939-2007)

Rosemarie Koczÿ nació en Alemania y pasó su infancia en campos de concentración. Primero fue mandada a Traunstein y posteriormente al Ottenhausen camp, donde permaneció hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. El fallecimiento de su su madre y de su abuela forzó que Rosemarie se fuera a un orfanato, del cual no saldría hasta los 20 años con la ayuda de su abuelo. Encontró trabajo como sirvienta en Suiza y fue aquí donde finalmente comenzó a darle salida a todas aquellas experiencias traumáticas que la formaron. Empezó a estudiar dibujo y tapiz, desarrollando una obra de telares inmensos y dibujos diminutos en blanco y negro. Más tarde sus dibujos también fueron en gran formato y se dio a la tarea de hacer grabados en madera, simbolizando la crueldad que había presenciado durante su niñez. A pesar de mostrar sujetos en agonía en tonos monocromáticos, Koczÿ siempre hizo hincapié en el que su trabajo se trataba de comunicar un sentimiento de esperanza y justicia para las generaciones siguientes.  

SHIELDS LANDON JONES (1901-1997)

Shields Landon (S.L.) Jones nació y creció en West Virginia. Dejó la escuela a los ocho años y se dedicó a trabajar en los ferrocarriles hasta que su esposa falleció en 1969. Fue hasta los 68 años que Jones comenzó a tallar la madera y a hacer trabajos de carpintería. Comenzó haciendo pequeñas obras de animales, pero sus proporciones fueron creciendo hasta llegar a hacer sus típicos bustos y cabezas humanas. Jones insiste en que sus personajes (tanto hombres como mujeres ) no son retratos de otras personas, sino que todas representan su propio estado de ánimo en un momento específico. “Ellos vienen de mi,” solía decir. Además de volver a tocar el violín tras la muerte de su esposa, logró hacer más de 150 cabezas talladas y pintadas, así como una vasta cantidad de dibujos. Su labor artística tardía lo mantuvo trabajando hasta sus últimos días.

FRANK JONES (1900-1969)

Frank Jones nació en Texas en una comunidad Afro-Americana considerablemente pobre y extremadamente religiosa. A los 9 años Jones comenzó a ver espíritus. Los padres, quienes abandonaron a Frank los 3 años, predijeron que esto pasaría al ver que su hijo nació con una membrana cubriéndole el ojo izquierdo. La premonición, en parte, provocó su abandono. Jones aseguraba que podía ponerse en contacto con los espíritus, quienes se le presentaban en todo tipo de formas y tamaños. Fue negada la posibilidad de estudiar, así que pasó gran parte de su juventud consiguiendo todo tipo de trabajos para poder sobrevivir. A partir de 1941 Frank pasó más 20 años en el sistema carcelero de Texas y, aunque siempre insistió en ser totalmente inocente, las tensiones raciales del momento no le permitían salir en libertad. A principio de los años 60 comenzó a recoger pedazos de papel que encontraba por la cárcel y a pintar en ellos los espíritus que había visto toda su vida. Nombró a sus obras “Devil Houses” (casa para diablos o casa diablo), y las estructuraba con recuadros hechos de llamas en donde él mismo encarcelaba a los demonios de sus visiones. No es de extrañarnos que no firmaba sus trabajos con su nombre, sino con su número de prisionero, el 114591. Frank Jones falleció por mala salud en 1969, a pesar de estar a pocos días de su liberación de la prisión Huntersville. 



Imágenes vía: http://www.hammergallery.com/

JAMES HAROLD JENNINGS ( 1931-1999)

James Harold Jennings nació y creció en Carolina del Norte, y comenzó a pintar tras la muerte de su madre en 1974. Su madre fue realmente la única maestra que tuvo, junto con las revistas que de vez en cuando podía encontrar en su casa. Él, por su parte, trabajó recogiendo tabaco, poniendo películas en el cine y como vigilante, aunque era poco frecuente porque casi siempre se tenía que quedar en casa dado el mal estado de sus nervios. En su tiempo libre comenzó a pintar pedazos de madera, ensamblándolos en móviles y esculturas que más tarde acomodaba cerca de unos autobuses abonanzados cerca de su casa. Jennings empezó a hacer creaciones cada vez más complejas y tardadas, al grado que terminó dedicándose a ello de tiempo completo y yéndose a vivir a los autobuses abonados en donde no había ni luz ni agua. En un autobús dormía, en otro cocinaba y en otro puso su taller junto con una sala de objetos de arte. Ahí tenía todo lo que podría necesitar y cuando le faltaba inspiración solo cerraba solo ojos y los presionaba fuertemente con sus manos para comenzar a ver colores y figuras. Desgraciadamente este prolífico artista se quitó la vida en 1999 por terror a la amenaza que presentaba el Apocalipsis del año 2000. 

VOJISLAV JAKIC (1932-2003)

Vojislav Jakic nació en Macedonia, en la entonces Yugoslavia de Tito. Formaba parte de una familia serbia ortodoxa tremendamente estricta que sufría de pobreza. Vojislav ayudaba a los suyos ganando un poco de dinero pintando retratos de los recién fallecidos para los locales. En 1954 comenzó a dedicarse a su propia obra, grabando en madera huesos y cráneos, y pasando más tarde a la pintura en gran escala. Por la década de los 70 Jakic escribió una autobiografía semi-fictícea llamada Nemanikuce (“Sin hogar”), en donde indaga el tema del dolor y del sufrimiento que tanto permearon su infancia. Para ese entonces las pinturas de Jakic ya alcanzaban alturas de más de 5m, repletas de texto y diminutos detalles. Los sujetos de su obra son predominantemente oscuros, oníricos y visionarios, mostrando mundos de pesadilla habitados por insectos, demonios y entrañas. Sus trabajos cuentan con varias capas y transparencias, dando lugar a composiciones complejas y lectura en varios niveles. Seguido este gran artista subrayaba el hecho de que su trabajo no es mera representación y, de hecho, una de sus obras lleva la leyenda “esto no es un dibujo ni una pintura, sino un depósito sedentario de sufrimiento.”